viernes 1 de abril de 2011

Te confieso, amor


Hoy me pesaron los versos, amor

y durante un momento

dudé si quería o no

llegar a ser poeta,

sé que muchos

vendrían a beber

ese vino dulce-amargo

que sería mi sangre.

Dudé un instante, amor,

lo admito abiertamente,

conozco demasiado bien

a las palabras,

esas mágicas confidentes

de cambiantes caras

que reflejan el momento

las reflexiones, locuras, sentires,

abismos, luces y pesares

tanto de quién las escribe,

como de quién las lee,

y el intrascendente infundio

de los espejos de tinta

en que acaban siendo convertidas

por los que no han ahondado

en las palabras: "amor" y "auténtico".

Te confieso, amor,

pagano, comprensivo y abnegado

que durante un insondable segundo

me sentí torpe y abatido

antes incluso de empezar a escribir,

porque sé que mientras

el poeta se va quemando a lo bonzo

para que sus versos iluminen,

la bastedad que se le opone

resulta imposible de hundir,

aunque un muerto solo flote

porque ya está vencido.


Tony García


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