Tanto se ha escrito sobre el amor, pero ¿quién lo tiene? ¿quién lo ve? En vano se ha utilizado su nombre. Ha sido inspiración de todas las ramas del arte. Me atrevería decir que no hay artista que no haya sido catapultado a las cimas de su más profundo yo artístico gracias a su generosidad. El artista está obligado, más que ningún otro -salvo quizá los religiosos- a buscar y sentir el amor dentro de si. Buscarlo en su faceta más inspiradora y darle forma. Acaso no sea invento ninguno de dios, acaso sea la esencia del mismo dios y los humanos tenemos que contentarnos con acercarnos, con sentir vagamente, con probar una miga de la enorme barra de pan. No sé vosotros, pero a mí me parece que la cosa va por ahí, porque ya digo, no parece cosa de este mundo. El amor... no, desde luego que no es cosa de este mundo. Por más que ciertos aspectos del amor de pareja que no voy a decir -imagine cada cual lo que quiera- sean de lo más mundano, insisto, el amor en la amplitud de su palabra, en todas sus vertientes, en su sentimiento y esencia más pura, es algo que el dinero no puede comprar, es lo que hace soportable este bajeza de lo físico porque no pertenece a ella.
Tony García


