Siete días, siete. Son los que llevo sin inhalar el perjudicial humo del tabaco y demás aditivos que llevan los cigarrillos. Se acabó para siempre, foreverandever, por eso escribo esto, no para acordarme en previsión de una posible recaida, sino porque estoy convencido. Y si te puede ayudar en algo mi experiencia, pues mejor. Pero descuida, no te abroncaré ni nada parecido si fumas delante mio. Haz lo que quieras, respeto tu libre albedrío. Esto es un artículo -o intenta serlo- y nada más.
¿Cuanto fumaba? un paquete diario. Aunque para ser sinceros no siempre he fumado tanto, venía siendo así desde hace un tiempo, aunque no sé cuanto, no soy bueno para las fechas -Otra razón más para escribir esto, así recordaré el tiempo que llevo sin fumar-. Por cierto, dicen que a los diez o quince años ya se han regenerado todas las células que el tabaco estropeó. Solo es uno de los beneficios, hay más y más inmediatos, busque cada cual la información si es que le interesa.
Lo peor ha sido el primer día y la primera noche (algo de insomnio), ahora mismo lo estoy llevando sorprendentemente bien. No tengo mono, si acaso viene un ratito y luego se va. Es muy importante en todo momento no asustarse, no pensar más allá del momento presente.
Al segundo día me compré chicles con nicotina, treinta venían en el paquete. Suelo masticar uno o dos al día, incluso ninguno.
Nunca pensé que fuera capaz de dejarlo, hasta que me lo creí, y entonces, sucedió. El poder de la mente es tremendo. Las afirmaciones positivas son importantes, no solo para dejar de fumar. Además son gratis, yo no escatimo en ellas, hasta en Garcibañez las escribo.
También ayuda el convencerse de que fumar es asqueroso, a parte de lo perjudicial que es para la salud, claro. Algunos lo han dejado así. Cada uno tiene sus truquillos. Yo desde el primer día (para mí el peor) he afirmado: YO NO FUMO. Con la consiguiente sorpresa de la gente. Luego les explicaba: es que si yo no me lo creo, no lo voy a conseguir. Aún ahora lo sigo diciendo: YO NO FUMO. Y me funciona, pero no entre cigarrillo y cigarrillo, como dice el chiste, no, YO NO FUMO porque siento la libertad de no ser dependiente de algo tan malo como es el tabaco o más sencillamente porque no consumo cigarrillos.
La fuerza de voluntad es muy importante al principio. Pero luego va dejando paso a otra cosa no menos importante, la determinación. La determinación es lo más importante para no recaer. Ahora mismo me siento bien, ya he pasado lo peor, solo tengo que aguantar. DETERMINACIÓN. La verdad es que no podía ser feliz sabiendo que me estaba dañando con cada cigarrillo que fumaba, me sentía hasta culpable. No tengo esa capacidad de autoengaño. Fumaba porque lo necesitaba para no sentirme mal, lo cual me hacía sentirme mal. La droga -droga, sí, el cigarrillo- me podía, podía más que yo. Así de triste. Ahora eso ya es pasado. Inhalo y lleno mis pulmones con la suave brisa marina. Es una pasada. Ya lo había olvidado. Puedo sentir matices que antes no y me siento bien porque me siento libre.
Tony García


