domingo, 4 de marzo de 2012

Ser amigo de la sabiduría


Está por todas partes. La banalización de la sociedad es, a grandes rasgos, uno de los mayores males de la humanidad. En una sociedad adormecida se posibilita que se tome la parte por el todo y aparecen los "ismos"; el nacismo, el racismo, el machismo, etc... y el último en aparecer: el vengador feminismo -al menos en España, en otros paises aun el péndulo no osciló y sigue en el lado de los hombres, luego, por inercia cambiará y hasta que se quede definitivamente en el centro pues ha de pasar aun más tiempo, pues la fuerza motriz hace que vaya de un lado a otro y son procesos lentos-.

Falta filosofía. Entenderla, incorporarla. Faltan amigos del conocimiento. Me parece de las ciencias más humanas y sobre todo, el complemento ideal para todas las ramas del saber. Debe incorporarse a la ya desfasada religión. Debe condimentar a los avances de todo tipo, en la medida de lo posible, sin anularlos, solo para dirigir mejor sus pasos y emplear verdaderamente bien las novedades. Debe añardirse a la educación para enseñar a los jóvenes a pensar y no convertirse en máquinas memoristicas, en discos duros o en calculadoras...

Habría que idear y poner en práctica un sistema educativo de modo que se democratice casi ad infinitum, otorgando mucha más libertad a los estudiantes respecto a las materias a estudiar, y el que quiera profundizar en una de ellas, pueda hacerlo. Eso es una educación amiga de la sabiduría y de la libertad. Se trata de crear seres humanos diferentes, que amen en lo que se sumergen y encuentren tesoros nuevos. Bueno, HAY QUE TENER CULTURA, es cierto. Pero cuando uno llega a la universidad actualmente, el cerebro ya está viciado, está adoctrinado, colonizado, entrenado para ser el mejor dentro de los límites, no para saltar todo límite, y la mente es como un rayo, cuanto más concentrado sea, más poderoso...

La filosofía ha sido injustamente tratada desde siempre, ignorando su enorme utilidad, tan apartada ha estado, que si no hubiera sido así, el ser humano tendría una historia general impecable. Podría existir alguna manzana podrida individual, y de hecho siempre existirán -soy realista en eso, siempre existirá algún ser humano malo y manipulador, enemigo de la verdad y la luz, tal como ha sucedido siempre, son minoría, sí, y suelen esconder muy habilmente su maldad, pero existen seres así- por eso hay que tener los conceptos claros, para que no venga un Hitler, un Stalin o un Bin Laden... las grandes tropelias y errores colectivos... porque yo no creo en idealismos detrás de los que empiezan las barbaries más inhumanas, creo que son seres de oscuridad, lo contrario a una Madre Teresa de Calcuta, para que se entienda. Pero volviendo al tema de la filosofía como antídoto del mal, me atrevo a decir que la bomba nuclear nunca hubiera llegado a lanzarse, incluso se hubiera abortado antes de inventarse, por ejemplo, en algún momento del proceso, con suerte, se habría derivado en otra cosa. Por supuesto las grandes instituciones no habrían dejado de existir: matrimonio, iglesia, estado, bancos... esto bien merece otro artículo y no todas las instituciones son negativas, pero movimientos acabados en "ismos", por ejemplo, solo son posibles en una sociedad ávida de la sabiduría de un lider, un mesías al que seguir que tiene la verdad, una verdad tan grande que el ciego, aplastante e injusto fin, justifica los mounstruosos medios. Una verdad manipulada como solo sabe manipular un desvergonzado psicópata. El ser humano, en su mayoría bondadoso, no puede creer en la existencia del mal puro, sin remordimientos y que está lleno de odio y ávido de destrucción, y sin embargo, existe. No lo olvidemos. Tengamos siempre presente que existen manzanas podridas y este será el modo de que no nos vayan cercando, sin que nos demos cuenta, con su pestilencia y su veneno.

Nadie que no sea un ignorante se convierte en seguidor, en rebaño. Ignorar el mal, el peligro, el error, es dejarlo campar a sus anchas. El filósofo es lo contrario a esto, pues no tiene más pastor que la brújula de su razón, de su sabiduría. Se tiene el estereotipo de que los filósofos más puros son seres de poco o nigún sentido práctico. Personas que se pasan la vida reflexionando sobre los grandes enigmas de los multiversos, al mismo tiempo que son incapaces de darse cuenta de que tienen la cremallera del pantalón bajada. "La vida es más sencilla que todo eso", dirán algunos, despreciando lo razonable de la filosofía. -"Sí, lo es" -respondería- "sobre todo si eres un ignorante o un avestruz". Yo soy lo primero, pero trato de no ser lo segundo, ya que de estas dos cosas se derivan los grandes errores colectivos de la humanidad.

Tony García